Monográfico MSX: Historia (III)

Tras el estreno del Mitsubishi ML-8000 aquel 21 de octubre de 1983, no fue preciso esperar ni una semana para poder encontrar en las tiendas nuevos ordenadores personales bajo sello MSX; un goteo continuo que propició que, en las navidades de ese año, el público japonés pudiera elegir entre once modelos de ordenador, de ocho marcas diferentes. De forma simultánea, en ese mismo mes de octubre ASCII iniciaba la publicación de MSX Magazine, publicación oficial del estándar durante casi diez años.

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Portada del número cero.

Para entonces, la mayoría de empresas firmantes del acuerdo que oficializó la norma MSX ya se habían posicionado: a la mencionada Mitsubishi Electric, se sumaban las primeras propuestas de Sanyo, Hitachi, National, Toshiba, Yamaha, Sony y Fujitsu. En cuanto al resto de casas adheridas, éstas estaban ultimando sus respectivos proyectos de hardware MSX para 1984, salvo NEC y Sharp, que descartaban definitivamente la comercialización de este tipo de ordenadores, al contar con gamas de tecnología propia ya establecidas. En cuanto a la expansión internacional del estándar, tanto la estadounidense Spectravideo, como la holandesa Philips y las coreanas Samsung, Goldstar y Daewoo también se encontraban inmersas en el desarrollo de sus propios ordenadores, que no comenzarían  a comercializarse hasta bien entrado 1984.

Por lo general, esos once ordenadores MSX disponibles al cierre de 1983 eran de especificaciones modestas, comparados con las máquinas de primera generación que llegarían en los años siguientes. Ello, sumado a la ausencia de señal RGB analógica en todos ellos, convierte a estos MSX de la añada 1983 en ordenadores poco interesantes para su uso en la actualidad. No obstante, la presencia en algunos de ellos de características exclusivas, así como su condición de máquinas pioneras, las convierte en piezas de cierto valor para los coleccionistas, lo que justifica que nos detengamos a continuación en cada uno de ellos, con la excepción del citado Mitsubishi, que obviaremos por haber sido ya mostrado en el capítulo anterior.

Sanyo MPC-10

Además de por su condición de segundo ordenador MSX lanzado a las tiendas (justo una semana después del Mitsubishi), este MPC-10 destaca por la integración de un lápiz óptico y su correspondiente software, así como de un bus de expansión que meses después sería convenientemente aprovechado por Sanyo. Por lo demás, su arquitectura estaba en la línea de otros modelos de la competencia, con 32 kB de RAM y sólo un slot para cartuchos.

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Este ordenador inauguró la línea Wavy de Sanyo, una de las más activas dentro del segmento MSX, con más de veinte modelos diferentes a los largo de siete años.

National CF-2000

Este primer MSX de la multinacional Matsushita (entonces todavía bajo la marca National y no Panasonic) es un claro caso de compromiso, imaginamos que buscando evaluar la reacción del mercado a este nuevo tipo de ordenadores. Contaba con 16 kB de RAM, dos slots para cartuchos y ninguna característica especial o especifica digna de reseñar, que no sea la ausencia de conexión a impresora. Su estética era muy del gusto de aquella época, con un tono gris metalizado propio de la electrónica de consumo de la primera mitad de los ’80.

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Estos National contaron con una fuerte campaña publicitaria, protagonizada por King Kong.

Sony HB-55

La todopoderosa Sony quiso estar presente desde el primer día con su propio MSX, dentro de su reciente gama Hit Bit de ordenadores domésticos. Como era proverbial en los productos de la casa, el HB-55 destacaba por su calidad aparente, pero un vistazo más en profundidad deja a las claras que estamos ante otro producto de compromiso; sus especificaciones no sólo son de las más sencillas de todos estos MSX de 1983, con sólo 16 kB de RAM y un slot de cartuchos, sino que además el teclado dejaba bastante que desear y las aplicaciones integradas en memoria denotaban la prisa con la que probablemente se completó su desarrollo. Como curiosidad, se incluía un cartucho SRAM para almacenamiento de datos que, a la postre, se hacía de uso esencial para el usuario, pues el ordenador no dejaba acceder a ninguna opción o arrancar software si este no estaba conectado. Evidentemente, el error fue corregido en las unidades de 1984.

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La gama Hit Bit incluía también el SMC-777, de tecnología propia y mucho más caro. La campaña publicitaria todavía es recordada en Japón, pues la protagonizó la cantante Seiko Matsuda.

Toshiba HX-10S / HX-10D

Dentro de su extensa gama de ordenadores de 8 y 16 bits Pasopia, Toshiba quiso complementar por abajo dicha línea con sus propios MSX, denominados en japón como Pasopia IQ. Aunque quizás no resulten tan vistosos como otros ejemplares que estamos revisando, lo cierto es que su calidad de fabricación estaba muy por encima de la media, así como su relación entre prestaciones y precio, sobre todo en el caso del HX-10D, primer MSX con 64 kB de RAM (el HX-10S tenía sólo 16 kB). Por lo demás, aunque sólo ofrecía un slot para cartuchos, se podía adquirir un duplicador de slots con conexión al puerto de expansión que incorporaban.

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Los Pasopia IQ se ofrecían en negro o rojo. En los años siguientes se lanzarían nuevas versiones, tanto en Japón como en Europa.

Hitachi MB-H1

Este ordenador de Hitachi es probablemente el MSX de la primera época que más simpatía y curiosidad puede levantar entre los aficionados. En la publicidad de la época se incidía en su enfoque compacto y portátil, apareciendo siempre en manos de colegialas y a modo de maletín. Sin embargo, lo que no mostraba dicha campaña es la fuente de alimentación, que no estaba incorporada en la base del ordenador, como podían hacer creer las imágenes, sino que estaba en una carcasa acoplable a la parte posterior de la base, que rompía totalmente su aspecto sutil y compacto.

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El ingenio de los publicitarios responsables de la campaña está fuera de toda duda, aunque rozaba los límites del engaño.

Para más inri, las salidas RCA de audio-vídeo y el puerto para impresora estaban situadas justo donde se acoplaba dicha carcasa de alimentación, lo que obligaba a tenerla separada de la unidad principal si se quería conectar el ordenador por vídeo compuesto o imprimir algo, lo que bajo nuestro punto de vista es un error de concepto de gran envergadura. Una lástima, pues por lo demás resultaba uno de los MSX más interesantes de esa primera época, con 32 kB de RAM, dos slots para cartuchos, diversas aplicaciones integradas en el firmware y un precio ajustado.

Fujitsu FM-X

Fujitsu era por aquel entonces una de las líderes del sector del ordenador personal en Japón, con sus líneas FM-7, FM-8 y FM-11. Al contrario que NEC y Sharp (las otras dos gigantes de la informática nipona), Fujitsu decidió sumarse al estándar MSX de forma activa, comercializando un ordenador con dichas especificaciones. El resultado final denota que la empresa no debía tener demasiada fe en el proyecto…

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Las campañas de publicidad estaban protagonizadas por “Tamori”, un célebre humorista de la televisión japonesa.

Más allá de su estética o de su calidad de fabricación dudosas, hay que señalar que éste es el único modelo de los aquí presentes con capacidad RGB, si bien se decidió apostar por el peculiar formato digital de 8 pines (procedente de los FM-7) lo que por un lado limita la paleta de colores a ocho colores, y por el otro obliga al uso de monitores con dicha entrada, hoy inencontrables; una particularidad que hace que la imagen se vea distinta -léase peor- que en el resto de MSX. Por lo demás, estamos ante un modelo con 16 kB de RAM, un slot de cartuchos y otro de expansión, exclusivo para su uso con la interfaz de conexión a los FM-7, de utilidad más bien limitada.

Yamaha YIS-503 / YIS-303 / CX-5

Aunque es un dato desconocido por muchos aficionados, lo cierto es que la empresa que apostó más fuerte por el estándar MSX en sus inicios, no fue otra que Yamaha. A finales de 1983, su catálogo ofrecía no sólo tres modelos de ordenadores MSX, sino también toda una gama de periféricos y aplicaciones; la gran mayoría de ellos, enfocados hacia la creación sonora o musical, como no podía ser de otra manera en una empresa que estaba entonces inmersa en la misión de impulsar la integración de la informática con la producción musical.

Durante todos los años que duró la relación de Yamaha con el estándar, su gama se dividió siempre en las líneas YIS y CX. La primera estaba enfocada hacia un uso más o menos convencional, mientras que la segunda se dirigió exclusivamente a la creación musical (CX era el acrónimo de Music Computer). El CX-5 fue el primer exponente de esta segunda línea: un MSX de 32 kB de RAM, un slot para cartuchos y teclado de goma muy simplificado, pero con un periférico incluído en el pack que marcaba la diferencia: un sintetizador de sonido en forma de módulo -denominado SFG-01-, en cuyo interior se alojaba el hoy ya mítico chip de sonido YM-2151 OPM, con ocho canales FM y cuatro voces por canal. Una chip maravilloso, profusamente utilizado a partir de entonces en un sinfín de placas recreativas durante los diez años siguientes, así como en ordenadores como los X68000. Adicionalmente, dicho módulo añadía salida para dispositivos compatibles con el recientemente creado estándar MIDI, así como para los teclados musicales de la serie YamahaYK.

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Los MSX Yamaha CX se vendían principalmente en tiendas de instrumentos musicales. A destacar que fueron los únicos MSX Made in Japan distribuidos en Estados Unidos.

En cuanto a los YIS-503 y 303, las diferencias entre ambos se reducían al teclado (más completo y de mayor calidad en el 503) y a la ausencia de la mitad de RAM y del puerto de impresora en el 303 (que a cambio se ofrecía por 15.000 Yenes menos). Por lo demás, éstos eran internamente similares a los CX-5, si bien el aspecto exterior cambiaba sustancialmente. A señalar que seguían contando con el slot lateral para la conexión opcional del módulo de sonido SFG-01 u otros que lanzaría Yamaha en los años siguientes.


SOFTWARE

Aunque la abundancia de hardware con sello MSX ya dejaba entrever que la cosa iba muy en serio, creemos que fue la cantidad y variedad de software disponible desde el minuto uno lo que despejó todas las posibles dudas sobre la ambición y viabilidad del proyecto. Evidentemente, no faltaban las aplicaciones de ofimática y aprendizaje en general, como no podía ser de otra manera en un estándar de ordenadores enfocados principalmente al público menor de edad y/o sin experiencia en un campo todavía en ciernes, pero tampoco faltaron los videojuegos; apartado en el que nos vamos a centrar, como manda la filosofía de este blog.

ASCII, como impulsora del proyecto, y consciente de que la carencia de software acabó con la carrera comercial de otros formatos muy válidos, tomó la iniciativa potenciando su ya existente departamento de programación, lo que se tradujo en la disponibilidad de una buena cantidad de videojuegos y aplicaciones publicados bajo su marca. A ello, había que sumar la iniciativa de Sony, decidida a distribuir su propio software para la línea Hit Bit MSX, así como el interés de muchas de las principales empresas japonesas especializadas entonces en el campo, como pueden ser Hudson Soft, HAL Laboratory, T&E Soft, Microcabin, Pony Canyon, Takara, Ample, MIA o Konami, junto a otras que todavía tardarían unos meses en publicar juegos para el formato.

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La andadura de Konami en el campo de los ordenadores no comenzó con los MSX, sino con los PC-6001 de NEC, un año antes.

Desde el principio, se apostó fuerte por el formato cartucho, aunque aproximadamente un tercio de los programas se publicaron en la tradicional cinta de cassette, medio elegido principalmente por las empresas más modestas. Una tendencia que continuaría en los años sucesivos, hasta la popularización del disquette de 3,5 pulgadas, casi cinco años después.

Para finales de 1983, aunque apenas habían pasado dos meses de la aparición del primer ordenador MSX, ya había más de ochenta videojuegos comerciales disponibles. La escasa calidad de la mayor parte de los mismos deja a las claras las prisas y falta de experiencia de sus programadores, pero merece la pena rescatar obras como Butamaru Pants (HAL), Mouser (Sony), Athletic Land (Konami), Dragon Attack (HAL), Rise Out (ASCII) y, sobre todo, Antarctic Adventure: una obra de Konami que resulta asombroso que fuera concebida en esas primeras semanas de existencia del formato, pues su calidad técnica y artística resulta abrumadoramente superior a la del resto de sus coetáneos.

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Antarctic Adventure fue el primer éxito de Konami en el mercado doméstico. Año y medio después fue adaptado a la Nintendo Famicom.

2 comentarios en “Monográfico MSX: Historia (III)

  1. Sergiomode

    Interesante todo lo que aconteció con lo que hasta este monográfico yo pensaba que MSX era un ordenador de 8 bits de Sony, y resulta que fue una marca que garantizaba más libertad a la hora de elegir un hardware y quedarte con muy poco software a tu alcance. Un saludo!

    1. Está bastante extendida la creencia de que los MSX eran una marca de ordenadores, debido posiblemente a que fueron los qué dedicaron más esfuerzos a promocionarlos en nuestro país. Es reconfortante ver que estos artículos están ayudando a arrojar luz sobre ello. Gracias -como siempre- por el comentario.

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